¿Demasiado tiempo ocupado entre el trabajo y la familia? ¿Problemas de movilidad? Si tu respuesta a esta pregunta es afirmativa, encontrar una persona que se encargue de los recados a domicilio puede ser la solución ideal que necesitas.
Los recaderos a domicilio son personas que se encargan de las actividades del día a día por ti, o llevan a cabo gestiones puntuales en tu nombre, cuando no te sea posible
Ya sea ir a recoger un pedido de la pescadería, recoger un volante en el centro de saludo, entregar un paquete en Correos o llevar unas ropas a la lavandería... Este tipo de servicio a domicilio permite que personas con poca disponibilidad de tiempo o con dificultades de movilidad puedan realizar las gestiones que necesitan y le hacen la vida más fácil.
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Puedes publicar una oferta de trabajo o una solicitud de presupuesto de servicios con los detalles específicos del servicio de gestiones a domicilio que necesitas. De esta forma, las personas disponibles en tu zona te enviarán sus propuestas o candidaturas, entre las que podrás escoger la que mejor se adapte a tus necesidades.
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Un recadero se encarga de realizar gestiones presenciales y recados del día a día por cuenta de otra persona, ahorrándole tiempo y desplazamientos. Puede ocuparse de recoger documentos, llevar paquetes, hacer compras, entregar o recoger encargos, tramitar gestiones sencillas, acudir a citas o resolver recados cotidianos que no requieren la presencia directa del cliente.
Se pueden encargar compras, recogida y entrega de documentación, gestiones administrativas básicas, trámites presenciales, recogida de pedidos, encargos en farmacia, supermercado o tintorería, envío o recepción de paquetes y otras tareas cotidianas. El servicio de recadería suele adaptarse bastante a necesidades puntuales, especialmente cuando hace falta apoyo práctico para resolver gestiones del día a día.
El mensajero suele centrarse más en el transporte y entrega de paquetes o documentos de un punto a otro. El recadero, en cambio, puede asumir tareas más amplias de ayuda con gestiones y recados, como hacer compras, acudir a un organismo, recoger un encargo, llevar documentación o resolver varias tareas encadenadas en nombre del cliente. Es un servicio más flexible y más orientado al apoyo cotidiano.
Suelen buscar este servicio personas mayores, personas con movilidad reducida, profesionales con poco tiempo, familias que necesitan apoyo puntual o personas que no pueden desplazarse para resolver trámites y recados. También puede ser útil para pequeños negocios que necesitan ayuda externa con entregas, recogidas o gestiones presenciales sin contratar personal fijo.
Se suele valorar la puntualidad, la confianza, la discreción, la organización y la capacidad para resolver gestiones con agilidad. En un servicio de ayuda con recados también importa que la persona sea responsable, sepa seguir instrucciones con claridad y trate bien documentación, compras o encargos delicados. Cuando hay gestiones administrativas o recados personales, la fiabilidad pesa mucho más que simplemente hacer un desplazamiento rápido.