Un acompañante da soporte en las actividades de la vida diaria de la persona que necesita asistencia, ya sea dentro del domicilio o en pequeñas salidas diarias, proporcionando conversación y entretenimiento a la persona asistida.
Ya sea para una persona mayor, una persona dependiente o alguien que temporalmente necesite asistencia, un acompañante puede ser una solución perfecta para las familias que deben compaginar los cuidados de estas personas con sus horarios laborales.
Los acompañantes son el perfecto apoyo para poder dejar a tus seres queridos con tranquilidad, sabiendo que hay alguien que les hará compañía, los mantendrá activos y motivados y que les ayudará en lo que necesiten en su día a día. ¡Encuentra el acompañante ideal en nuestra web!
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Si lo prefieres, deja que los profesionales te encuentren a ti. Puedes publicar una oferta de trabajo o una solicitud de presupuesto de servicios con los detalles específicos del servicio de acompañamiento que necesitas. De esta forma, los cuidadores y acompañantes disponibles en tu zona te enviarán sus propuestas o candidaturas, entre las que podrás escoger la que mejor se adapte a tus necesidades.
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Un acompañante a domicilio ofrece apoyo presencial a personas mayores, dependientes o convalecientes para que no estén solas y puedan llevar mejor su día a día. Su labor suele centrarse en compañía, supervisión, paseos, conversación, apoyo en rutinas básicas, acompañamiento a citas médicas o gestiones y ayuda para mantener una rutina más segura y ordenada en casa.
El acompañante a domicilio se centra sobre todo en la compañía, el apoyo cotidiano y la supervisión no sanitaria, mientras que un cuidador a domicilio puede asumir además ayuda más directa en aseo, movilización, alimentación o atención personal continuada. En muchos casos ambos perfiles se solapan, pero cuando se busca sobre todo compañía para una persona mayor, prevención de soledad y apoyo en salidas o gestiones, suele encajar más la figura del acompañante.
Un acompañante para personas mayores puede conversar, hacer compañía en casa, acompañar en paseos, recordar rutinas, ayudar a mantener horarios, acompañar a consultas médicas, hacer pequeñas gestiones, recoger recetas o compras y dar apoyo emocional en el día a día. También puede estar pendiente de cambios de ánimo, desorientación o necesidades básicas, avisando a la familia si detecta algo fuera de lo habitual.
Suele estar recomendado para personas mayores que viven solas, personas con movilidad reducida, convalecientes, personas con inicio de deterioro cognitivo o familias que no pueden estar presentes durante todo el día. El servicio de acompañamiento a domicilio también es útil cuando lo que se necesita no es tanto atención sanitaria, sino compañía, supervisión y apoyo para que la persona mantenga más bienestar y seguridad en casa.
Se suele valorar la empatía, la paciencia, la responsabilidad y la capacidad para generar confianza con la persona atendida. En ayuda a domicilio también es importante que el acompañante sea puntual, observador y sepa adaptarse al ritmo de una persona mayor o dependiente, además de mantener buena comunicación con la familia. Cuando el servicio incluye salidas, paseos o citas médicas, también se aprecia experiencia previa en acompañamiento domiciliario y trato cercano sin invadir la autonomía de la persona.