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Tener un profesor particular que sea un experto en la materia de la cual te van a evaluar, te ayudará a dominar los conceptos más rápidamente y a preparar los exámenes de una forma más eficiente.
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Las clases particulares en enseñanza universitaria son sesiones de apoyo académico dirigidas a estudiantes de grado, máster o primeros cursos universitarios que necesitan reforzar una asignatura concreta, preparar exámenes, entender mejor la materia o avanzar en trabajos y prácticas. Suelen ser más especializadas que el refuerzo escolar porque exigen mayor profundidad teórica y, en muchos casos, aplicación técnica.
Depende de la titulación, pero suele haber mucha demanda en matemáticas, estadística, física, química, contabilidad, economía, derecho, programación, anatomía, cálculo, álgebra, resistencia de materiales, microeconomía, macroeconomía, bases de datos o asignaturas metodológicas. También son frecuentes las clases de apoyo para materias troncales de primeros cursos, donde suele haber más dificultad y tasa de suspensos.
Sirven para resolver dudas complejas, entender conceptos que en clase han quedado poco claros, preparar parciales o finales, repasar problemas, corregir ejercicios y mejorar el rendimiento en asignaturas exigentes. También pueden ayudar con trabajos, prácticas, comentarios de texto, casos jurídicos, análisis de datos, programación o uso de software específico según la carrera.
Las clases particulares universitarias requieren un nivel de especialización mucho mayor. No basta con repasar teoría básica: el profesor tiene que dominar la asignatura, conocer su enfoque académico y saber trabajar con ejercicios, bibliografía, problemas o casos propios del ámbito universitario. En muchas materias, además, el alumno busca apoyo muy concreto y no un refuerzo generalista.
Lo ideal es que tenga formación sólida en la materia y capacidad para explicarla con claridad. En muchas asignaturas se valora especialmente que tenga experiencia universitaria, que conozca el tipo de exámenes y el enfoque del grado o incluso que haya cursado estudios similares. En áreas técnicas o científicas también pesa mucho que sepa resolver problemas paso a paso y no solo exponer teoría.
Sí, de hecho esa es una de las búsquedas más habituales. Muchos estudiantes recurren a clases particulares para preparar parciales, finales o recuperaciones, especialmente en asignaturas con alto nivel de dificultad. En estos casos se suele trabajar sobre exámenes de años anteriores, ejercicios tipo, resolución de problemas, esquemas de teoría y comprensión de los criterios de evaluación.
Sí, aunque depende del tipo de ayuda que se necesite. Es habitual buscar apoyo para entender la metodología, organizar un trabajo, resolver dudas sobre bibliografía, análisis de datos, estructura, redacción académica o uso de herramientas como Excel, SPSS, R, Python o gestores bibliográficos. Lo correcto es recibir orientación y acompañamiento, no encargar el trabajo a otra persona.
Se suele valorar que el profesor domine de verdad la asignatura, explique con claridad, vaya al nivel que necesita el alumno y sea capaz de trabajar con materiales universitarios reales. También importa que conozca problemas tipo, ejercicios habituales, software o bibliografía de la materia, y que adapte las clases al grado, al curso y al objetivo concreto: aprobar, subir nota o entender mejor la base.
Depende de la asignatura y del alumno. Las clases online funcionan muy bien en universidad, sobre todo en materias teóricas, resolución de ejercicios, estadística, programación, economía o preparación de exámenes, porque permiten compartir pantalla y trabajar apuntes y problemas en directo. Las presenciales pueden resultar más cómodas en algunos casos, especialmente si el alumno necesita más seguimiento o trabaja mejor cara a cara.
Pueden ser de las dos formas. Las clases individuales permiten centrarse en dudas concretas, avanzar al ritmo del estudiante y trabajar puntos débiles con más precisión. Las clases en grupo pequeño suelen funcionar bien cuando varios alumnos comparten asignatura y nivel parecido, por ejemplo en cálculo, física, contabilidad o derecho, y buscan repartir costes sin perder demasiada personalización.
Las buscan tanto alumnos de primeros cursos que se encuentran con asignaturas especialmente duras como estudiantes de cursos superiores que necesitan apoyo puntual en materias técnicas, trabajos, prácticas o exámenes. También son frecuentes entre universitarios que compaginan estudios y trabajo, estudiantes de máster y personas que siguen enseñanza universitaria a distancia y necesitan acompañamiento extra.
Normalmente tienen mucha demanda cálculo, estadística, física, química, contabilidad, microeconomía, macroeconomía, álgebra, programación, derecho tributario, anatomía o asignaturas metodológicas. También es habitual buscar apoyo en materias de ingeniería, ADE, economía, derecho, ciencias de la salud e informática, donde el volumen de contenido o la complejidad técnica suele ser más alto.