Una grúa para pacientes con movilidad reducida es una herramienta de movilidad que sirve para que las personas mayores, enfermas o con problemas de movilidad puedan levantarse de la cama y desplazarse a una silla de ruedas o al inodoro sin ayuda de otra persona.
Si necesitas facilitar la movilidad de una persona mayor o enferma en tu domicilio, una grúa ortopédica domiciliaria es la solución que necesitas.
Las grúas para pacientes facilitan el traslado de personas que tengan su movilidad reducida, permitiéndoles incorporarse, y desplazarse con el menor esfuerzo posible. Son muy prácticas a la hora de levantarse de la cama, ir al servicio, cambiarse de la silla de ruedas a la cama, etc. Existen diferentes tipos en función de las necesidades de cada paciente, y el servicio de alquiler te permitirá evitar alto gasto, cuando el uso vaya a ser temporal.
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Si lo prefieres, deja que los proveedores de grúas geriátricas de tu zona te encuentren a ti.
Puedes publicar una solicitud de presupuesto explicando tu problema o las necesidades de movilidad que tienes y los especialistas que ofrecen ese tipo de servicios cerca de ti se pondrán en contacto directamente contigo, enviándote sus propuestas entre las que podrás escoger la que mejor se adapte a lo que buscas.
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El alquiler de una grúa geriátrica permite disponer temporalmente de un equipo de apoyo para movilizar a personas mayores, dependientes o con movilidad reducida de forma más segura. Se utiliza sobre todo para transferencias de cama a silla, de silla a baño o para cambios de posición que no pueden hacerse con seguridad solo con esfuerzo físico. Este tipo de ayuda reduce el riesgo de caídas y también evita sobrecargas en familiares o cuidadores.
Suele compensar alquilar una grúa geriátrica cuando la necesidad es temporal, por ejemplo tras una operación, una hospitalización, una fractura, una rehabilitación o un empeoramiento puntual de movilidad. También es una buena opción cuando la familia quiere probar qué tipo de ayuda técnica necesita antes de hacer una compra. Si la dependencia va a ser prolongada o permanente, entonces puede tener más sentido valorar la compra.
Lo más habitual es alquilar grúas de traslado para mover a la persona entre cama, silla o sillón, aunque también existen modelos más específicos según el nivel de movilidad y el uso previsto. Algunas están pensadas para espacios domésticos reducidos y otras para maniobras más frecuentes o personas con mayor peso. En este servicio también es importante comprobar si el alquiler incluye arnés y qué tipo de arnés es el adecuado para la persona usuaria.
El precio depende del tipo de grúa, del tiempo de alquiler, del modelo, del arnés incluido o no, del transporte, del montaje y de si el servicio incorpora mantenimiento o sustitución en caso de avería. No cuesta lo mismo un alquiler puntual de pocos días que un alquiler mensual o de larga duración. También puede influir si la grúa se entrega en domicilio, si hay que subirla a una vivienda con acceso complicado o si se necesita un modelo más específico.
Se suele valorar que la empresa asesore bien sobre el modelo adecuado, explique su uso con claridad y entregue la grúa en buen estado y lista para funcionar. También importa mucho que el equipo sea seguro, fácil de maniobrar en casa y compatible con el espacio disponible y con las necesidades reales de la persona. En este servicio, más que alquilar cualquier grúa, lo importante es que facilite la movilización diaria sin generar inseguridad ni maniobras forzadas.